Cuando era estudiante de psicología tenía aversión a los sistemas de clasificación de la personalidad. Creía que cada persona es única y especial y que clasificar en categorías la manera que tiene cada uno de estar en el mundo es dejar de ver a las personas en su originalidad. Cómo psicólogo entendía que al clasificar se perdía mucha información y que esto impedía ver a las personas en su complejidad. Sostuve este pensamiento durante mucho tiempo. Pero con el paso del tiempo esta creencia fue cayendo hasta desmoronarse por completo. La utilidad de un buen sistema de clasificación es indudable para conocernos mejor y saber dónde estamos en relación a lo que somos. 
Cada uno de nosotros es una combinación única e irrepetible, sin duda. Y también es verdad que hay patrones de pensar-sentir-actuar comunes en algunas personas que las diferencian de otras. Estos patrones se pueden describir y ordenar de manera lógica en un sistema de clasificación.

Querido lector/a, lo siento pero tus motivaciones, tu manera de ver el mundo, de sentir, pensar y actuar no es orginal ni única. Tienes herman@s que comparten tu mismo mundo. Tus herman@s piensan, hacen y sienten del mismo modo que tu cuando responden a los retos de la vida, cuando mantienen relaciones personales y cuando interactúan con el entorno que les rodea.

Hasta dónde yo conozco el más completo sistema de descripción y clasificación de la personalidad es el Eneagrama. Esta fantástica herramienta sirve para autoconocerse y para saber qué dirección tomar para dirigirnos una vida más plena según el patrón de cada uno. 
El Eneagrama es una herramienta antiquísima que Oscar Ichazo aplicó por primera vez a la personalidad y que el dr. Claudio Naranjo perfección y entregó a la humanidad. 
Sugiero al lector que sea novel en este interesantísimo método de desarrollo personal que busque la información y la formación siempre en las fuentes originales: el dr. Caludio Naranjo, la fundación Claudio Naranjo y los terapeutas formados en el Programa SAT. Este es el sello de garantía original, fiable y de calidad en una selva de imitadores, oportunistas, vendedores de humo y aprovechados de escasa o nula solvencia. 

Descubrir el propio patrón no es fácil, requiere de un proceso vivencial y experiencial de autodescubrimiento (leer un libro o responder un test no son método fiables) y la ayuda de facilitadores expertos. Y cuando finalmente uno llega a conocer su eneatipo se siente como si llegara a casa. Es una sensación mágica y a menudo repentina de que todas las piezas encajan, de alivio y de descanso. A este tipo de comprensión holística los psicólogos le llamamos insight. 
Otro momento mágico en el camino del Eneagrama ocurre cuando conoces a compañeros de eneatipo. Hay una sensación de hermandad con esas personas que tienen tus mismas motivaciones de fondo, maneras comunes de pensar, de estar y de sentir. 

Por otro lado existe un peligro en el uso del eneagrama que no depende de la herramienta en sí sino de quién la utiliza. La utilización de este sistema de forma superficial y sin ningún rigor que hacen algunas personas con escasos conocimientos para clasificar a los demás es algo lamentable y tirstemente abudante. Adentrarse en el apasionante mundo de los eneatipos requiere estudio, experiencia y formación. Y utilizarlo cómo instrumento terapéutico precisa del contexto adecuado. El Eneagrama no está hecho para adjudicar numeritos a las personas en conversaciones de sobremesa.Estamos ante una poderosa herramienta para el desarrollo del potencial humano que hay que utilizar con rigor, conocimiento y cautela. 

Marc Ribé 
Psicólogo humanista

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