-Los psicólogos no ofrecen sus servicios a pacientes sino a clientes. Cuando adoptamos el rol de paciente estamos medicalizando la relación con nuestro psicoterapeuta y adoptando una postura pasiva al quitarnos la responsabilidad de gestionar nuestra vida interior. Así pues, somos clientes de nuestro psicoterapeuta y no sus pacientes.

-Sabes qué modelo de psicoterapia sigue tu psicoterapeuta? Y más importante, cuál es el mejor modelo? Antes de acudir a un psicoterapeuta es importante informarte de qué tipo de terapia utiliza y qué puedes esperar de ella. Cada forma de psicoterapia es más adecuada para algunos tipos de problema y menos para otros. Por esto es recomendable tener una actitud proactiva e informarte sobre qué modelo encaja mejor con tu problema.
Las grandes escuelas de psicoterapia son: el psicoanálisis, la terapia cognitivo-conductual, la terapia humanista-existencial, la terapia sistémica y la terapia transpersonal.

-Ni tu, ni tu terapeuta ni ninguna terapia puede cambiar tu personalidad. La estructura básica de la personalidad no cambia. Lo que sí podemos conseguir con la psicoterapia (o sin ella) es equilibrarnos dentro de nuestro patrón, no convertirnos en una exageración de lo que somos.

Un tanto por ciento significativo de problemas psicológicos desaparecen por sí solos, sin ningún tratamiento. Así pues, puede ocurrir que creamos que un tratamiento psicoterapéutico ha sido efectivo cuando en realidad el problema hubiera remitido y desaparecido igualmente de forma espontánea. Esto no le quita valor a la psicoterapia que es efectiva en otros muchos casos que no remiten espontáneamente.